Ajo, cebolla, puerro, alcachofa, plátano poco maduro y avena aportan fibras fermentables que tus bacterias adoran. Incorpóralos en sofritos suaves, cremas aterciopeladas y ensaladas crujientes. Lo notarás en la energía sostenida, el bienestar digestivo y una sensación de hambre más predecible.
El agua es aliada de la fibra: remoja para ablandar, añade líquido caliente gradualmente y deja reposar para que granos y legumbres se asienten. Al servir, incorpora verduras jugosas y aderezos cítricos que levantan sabores mientras facilitan un tránsito cómodo y constante.
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